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¿Qué es el lenguaje expresivo?

¿De qué trata el lenguaje expresivo?

El lenguaje expresivo se refiere a la manera en que los niños y niñas expresan sus necesidades, sentimientos y deseos a los demás de forma directa e indirecta. Es la habilidad de poner pensamientos en palabras y frases, de manera que tengan sentido y que gramaticalmente sean correctas. Esta comienza desde los inicios de la vida y se va moldeando a medida que pasan los años.

Las principales habilidades que realizamos mediante el lenguaje expresivo son:

  • Nombrar objetos y describir acciones, eventos o conceptos.
  • Comunicar ideas, necesidades y sentimientos.
  • Formar frases usando una gramática correcta.
  • Responder a preguntas.
  • Explicar historias o situaciones cotidianas.

Tipos de lenguaje expresivo

El lenguaje expresivo puede ser tanto de forma verbal como no verbal. Algunos ejemplos de lenguaje expresivo son: señalar con el dedo, llorar, gritar, balbucear, nombrar objetos, solicitar objetos, expresar necesidades, responder a preguntas, compartir situaciones que suceden en su entorno, entre otras.

¿Qué implica el lenguaje expresivo?

El aprendizaje de la lengua implica habilidades de escucha e imitación y va de lo más sencillo a lo más complejo. Se inicia con la imitación de una palabra, seguida de la imitación de oraciones hasta lograr llegar a la imitación de diálogos y conversaciones. También trae consigo la comprensión de mensajes, esto significa que se empieza con la comprensión de indicaciones simples y preguntas básicas hasta lograr comprender instrucciones complejas y explicaciones largas y abstractas.

Por ello, el lenguaje expresivo involucra un mayor nivel de dificultad respecto al lenguaje receptivo, porque, por un lado, requiere que sepamos el significado de las palabras y lo recordemos y, por otro lado, poseer la habilidad de poder expresarse.

Importancia del lenguaje expresivo

El lenguaje en sí mismo es una cualidad exclusiva del ser humano, tan importante y básica como el simple hecho de aprender a caminar. Algo integral e indispensable para el desarrollo de un individuo.

En el caso de los niños y niñas, estos al estar empezando la vida y no saber cómo desenvolverse, buscan otros medios para poder decir qué es lo que realmente quieren. Por ello, el lenguaje principalmente se basa en patrones y símbolos convencionales.

Habilidades básicas para desarrollar el lenguaje expresivo

Las habilidades básicas que se requieren para desarrollar el lenguaje expresivo son:

  • El lenguaje receptivo, es decir, la comprensión del lenguaje en sí.
  • Habilidades relacionadas con la atención y la concentración: atención sostenida y la realización y finalización de actividades.
  • Habilidades previas al lenguaje como lo son gestos, expresiones faciales, atención conjunta, habilidades de imitación y contacto visual.
  • Motivación para comunicarse con otros, así como la pragmática, que se refiere al uso del lenguaje en situaciones sociales.
  • Habilidades motoras finas, que son la capacidad de hacer movimientos usando los músculos pequeños de nuestras manos y muñecas. Nos permiten realizar movimientos como sostener un lápiz, que para muchas personas es algo natural y se hace sin pensar, pero requiere de una coordinación entre el cerebro y los músculos.

Cuando se trata de niñas y niños con TEA, es importante fomentar su capacidad de comunicarse de manera expresiva. Por lo que en ciertas circunstancias se puede buscar ayuda en parte de programas de intervención para autismo en niños y niñas y así potenciar dicha habilidad.

Consejos para estimular el lenguaje expresivo

A continuación, presentamos una serie de recomendaciones que se pueden aplicar para estimular el lenguaje expresivo:

  • Utilizar entonación marcada y divertida en palabras para facilitar su memorización.
  • Crear situaciones de juego donde el peque pueda imitar sonidos, por ejemplo: dar de comer a un muñeco y decir: “ñam ñam”, estas situaciones ayudarán a que adquiera los sonidos del habla.
  • Incitar al contacto visual en cada oportunidad. De esta manera, el niño podrá verte y aumentará las posibilidades de imitación, por ello, es aconsejable que el familiar siempre intente posicionarse frente al peque y a poder ser, a su misma altura.
  • Entablar conversaciones de temas variados para fomentar la adquisición de vocabulario.
  • Hablar e interactuar con él o ella, evitando cualquier distracción como sonidos provenientes de cualquier aparato eléctrico de la casa que pueda llamar su atención.
  • Ampliar el lenguaje que use el peque. Por ejemplo, si el niño o niña nombra un gato, le podemos añadir un adjetivo y decir: “sí, un gato pequeño”.
  • Utilizar un lenguaje claro y preciso para lo que se quiere decir.
  • Contar cuentos infantiles con dibujos para estimular la imaginación, curiosidad y enseñar nuevas palabras.
  • Aprovechar situaciones cotidianas para enseñar nuevas palabras o funciones de objetos.
  • Hacer uso del lenguaje no verbal para facilitar la comunicación en ciertos casos.

Señales de alerta en el área del lenguaje expresivo

Si después de seguir todos los consejos para estimular el lenguaje expresivo en la niña o el niño no se observan avances, es necesario determinar si hay algún problema en el desarrollo. De manera que, si observan algunas de las siguientes señales, deben tomar acciones para ayudarle.

Todas las dificultades que nombramos a continuación pueden variar en función de la edad del niño o niña.

  • Dificultad para la imitación espontánea.
  • Ausencia de balbuceo social o comunicativo.
  • No responde a su nombre.
  • La niña o niño no señala con el dedo para pedir algo que quiere.
  • Manifiesta frustración o incapacidad para comunicar sus pensamientos o para expresarse.
  • La niña o niño no señala con el dedo para pedir algo que quiere.
  • Falta de juego funcional con juguetes o presencia de formas repetitivas de juego con objetos (por ejemplo: alinear, abrir y cerrar, encender y apagar, etc.)
  • Ausencia de juego simbólico.
  • No imita ni repite gestos o acciones que otros hacen (por ejemplo: hacer muecas o aplaudir).
  • Dificultades para nombrar objetos o acciones.
  • Pocas expresiones para compartir afecto positivo.
  • Ausencia o escasas vocalizaciones.
  • Aparición de comportamientos de frustración debido a la dificultad para poder comunicar sus pensamientos o para expresarse.
  • Dificultad para realizar frases con pocos componentes.
  • Realiza frases “confusas”, por ejemplo, colocando palabras en el orden incorrecto o realizando oraciones de forma poco fluida.
  • Presenta dificultad para explicar una historia.
  • Dificultades en las habilidades sociales, presentando dificultad en la interacción con otros.

Mediante la metodología ABA, se pueden trabajar diferentes programas enfocados a ayudar a los peques a desarrollar y mejorar su lenguaje expresivo, brindándoles herramientas para ayudarles a mejorar su comunicación.