Introducción:
¿A qué nos referimos cuando hablamos de la generalización de una conducta o comportamiento? y, ¿por qué es tan importante dentro de la intervención ABA la generalización de los comportamientos que ha aprendido el niñ@?
En el blog de hoy, veremos en detalle qué significa la palabra generalización y porque este término es tan importante dentro de la intervención basada en ABA (análisis aplicado de la conducta o análisis conductual aplicado).
Primeramente veremos la definición del concepto de generalización y a continuación veremos las 3 formas básicas de cambio generalizado de conducta que podemos encontrar.
El concepto de generalización:
Veamos en primer lugar, a que nos referimos con el término: generalización de un comportamiento.
La generalización de un comportamiento lo definen los autores Stokes y Baer (1977) como: “ la ocurrencia de la conducta relevante bajo diferentes condiciones no entrenadas (es decir, a través de temas, contextos, personas, conductas o tiempo) sin la programación de los mismos eventos en esas condiciones. Por lo tanto, se puede hablar de generalización cuando no hay manipulaciones que requieran de entrenamiento extra; o tal vez, cuando sean necesarias algunas manipulaciones adicionales pero su coste sea claramente inferior al de la intervención directa. No se puede hablar de generalización cuando son necesarios eventos similares para conseguir efectos similares a través de las condiciones.”
En otras palabras, estos autores afirman que se ha producido un cambio de conducta generalizado cuando un comportamiento que se ha aprendido, se produce en otros momentos o en otros lugares donde no se han enseñado, o bien, si se producen conductas que están relacionadas a nivel funcional que no se han enseñado de forma directa.
Es por ello que uno de los principales objetivos que se busca desde la intervención basada en ABA (análisis aplicado de la conducta o análisis conductual aplicado), es lograr la generalización de los comportamiento que se aprenden, es decir, que un comportamiento o conducta que hemos enseñado a un peque en una determinada situación, este sea capaz de realizarla en una situación totalmente nueva donde ese comportamiento no se ha enseñado.
Muchos niñ@s que se encuentran dentro de Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), presentan grandes dificultades en lograr transferir un aprendizaje que han aprendido en una determinada situación, a una situación totalmente nueva, por este motivo, es importante tener presente que una vez el peque aprende una determinado comportamiento, verificar que no presenta dificultades en la generalización de este, y en el caso de haberlas, trabajar para lograr que el niñ@ logre superar estas dificultades.
Veamos un ejemplo para poder comprenderlo mejor: pongamos que una familia le enseña a una niña a usar el WC en casa, es decir, la familia ha trabajando durante semanas o meses mediante la aplicación de estrategias ABA , que aprenda a usar el WC y finalmente la niña logra aprender este nuevo comportamiento.
Ahora imaginemos que esta niña va a su primer día de escuela, un entorno totalmente nuevo para ella, si la peque logra realizar el comportamiento de ir al WC de manera correcta, diremos que este comportamiento se ha generalizado a un nuevo espacio o contexto.
Formas básicas de cambio generalizado de conducta:
Encontramos 3 formas básicas de cambio generalizado de conducta, que son:
- El mantenimiento de la respuesta
- La generalización del contexto
- La generalización de la respuesta
A continuación, vamos a ver en más detalle cada una de ellas.
Mantenimiento de la respuesta:
El mantenimiento de la respuesta se define como en la medida en la que el peque sigue realizando el comportamiento objetivo aprendido, después de que se haya terminado una parte o la totalidad de la intervención que ha sido responsable de la aparición inicial de la conducta en el repertorio del peque.
En otras palabras, se refiere a comportamientos que el peque sigue manteniendo después de haber sido trabajados durante la intervención.
Un ejemplo de ello lo podemos ver, cuando un peque tiene dificultades para responder a la pregunta: “¿cómo te llamas?”, es por ello que se incluye en el programa responder a preguntas de información personal (en el cual se incluye esta pregunta) y se trabaja mediante las estrategias ABA. Una vez que el peque logra aprender a responder de forma correcta y consistente, esta pregunta se deja de trabajar y se pasa a trabajar un programa diferente.
Cuando el peque vaya al parque y otro peque le pregunte: “¿como te llamas?” y él o ella responda, estará realizando un mantenimiento de esta respuesta que ha aprendido.
El tiempo que un comportamiento o conducta necesita mantenerse, dependerá de la importancia de la conducta aprendida que tenga en la vida de la persona.
En nuestro ejemplo, es muy probable que responder a la pregunta: “¿cómo te llamas? “sea un comportamiento que se mantenga durante toda la vida del peque dado que es una pregunta que se hace en muchas ocasiones a lo largo de los años.
Generalización del contexto:
La generalización del contexto se produce cuando una conducta objetivo se emite en presencia de unas condiciones de estímulo, diferentes a las que se entrenó directamente. En otras palabras, cuando hablamos de generalización de contexto no referimos a que una conducta que hemos enseñado al peque mediante un programa de intervención en un contexto determinado, el peque logre realizar esa conducta en otro contexto totalmente diferente.
Es decir, que por ejemplo: un niño que ha aprendido a guardar los juguetes en su casa cuando su madre le dice: “guarda”, también recogerá y guardará los juguetes cuando esté en casa de sus abuelos y su madre le diga que guarde.
Por último, algo a destacar en este punto, es que el contexto en el que queremos que se produzca la generalización de la respuesta puede contener uno o varios componentes del ambiente de entrenamiento, pero no todos.
Generalización de la respuesta:
La generalización de la respuesta se define como el grado en el que el peque realiza respuestas que no ha aprendido, que son funcionalmente equivalentes a la conducta objetivo que se le ha enseñado.
Veamos un ejemplo: si a una niña se le han enseñado las siguientes instrucciones simples: “ toca tu nariz, toca tu boca, toca tu barriga, toca tu cabeza” y las ha aprendido correctamente, cuando el familiar le dice: “ toca tus pies” la niña seguirá esta instrucción correctamente a pesar de que el familiar no se la ha enseñado.