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Manejo de problemas de alimentación

Manejo de problemas de alimentación en niñas y niños con TEA

La mayoría de familias en algún momento han tenido que lidiar con problemas con sus hijos o hijas a la hora de comer, ya que algunos peques pueden ser muy quisquillosos o hacer berrinches negándose a comer.

En el caso de los niños y niñas con TEA, la situación puede ser un poco más compleja, lo que puede llevar a las familias a sentirse frustradas, preocupadas y sin saber qué estrategias aplicar para lograr que coman.

Por eso, es fundamental conocer algunas técnicas que pueden ayudar a hacer de la hora de la comida un momento agradable para que todos disfruten. Sabemos que puede convertirse en un proceso largo y lento, pero merece la pena el esfuerzo para lograr que los más pequeños obtengan una buena salud.

Veamos a continuación algunos consejos:

Establecer un objetivo principal

En general, un error que suelen cometer las familias es que suelen abordar todos los comportamientos conflictivos en el mismo momento (a la hora de comer), y esto puede ser algo abrumador tanto para el familiar, como para la niña o niño.

Lo primordial es establecer un objetivo principal y trabajar en función a eso. Por ejemplo, la meta puede ser hacer que el niño o niña se siente a la mesa sin hacer un berrinche, o hacer que coma mayores porciones de comida, o incrementar la variedad de alimentos que come, etc. Cómo ven, los objetivos a trabajar pueden ser muy diversos, pero siempre trabajaremos cada objetivo de uno en uno.

Comienza a construir experiencias exitosas

Para plantearse el objetivo primordial, lo que deben hacer es no presionar a la niña o niño a lograr directamente el objetivo final, sino empezar con pasos pequeños.

Por ejemplo, pongamos que un niño no quiere comer ningún alimento de color verde, es esta situación podemos iniciar con un alimento que creamos que de todos los que tienen un color verde, va a acceder más fácilmente a comerlo, pongamos que en nuestro caso, el alimento que será mas fácil pueden ser las espinacas dado que las vamos a presentar junto a patatas y sabemos que las patatas es un alimento que al niño le gusta.

El objetivo final que tendremos será lograr que el niño acceda a comer un plato de espinacas, pero para llegar a este objetivo, deberemos ir poco a poco, un primer paso en este caso podría ser que coma únicamente una hoja de espinacas, y una vez esta situación no le sea desagradable, un segundo paso será trabajar para que como dos hojas de espinacas, y así sucesivamente hasta que logremos nuestro objetivo final que será que acceda a comer todo el plato de espinacas.

Con este ejemplo, hemos visto que si tu objetivo es hacer que pruebe una comida nueva que se niega a probar, bastaría para empezar con que pruebe una cucharada. No es necesario que coma un plato entero. Siempre iremos poco a poco.

Lo más importante es ayudarlo a cambiar su actitud a la hora de comer y que no se sienta presionado. Cada vez que pruebe una nueva comida puedes elogiarlo y felicitarlo para que la hora de comer, se convierta en una experiencia positiva.

Los elogios son muy importantes y es fundamental que hagas declaraciones precisas como “gracias por sentarte a comer y probar la nueva comida”, “que bien que estás comiendo todo el plato”, “ me encanta ver que comes tan bien sentado”, de modo que puedas reforzar esos comportamientos positivos en su conducta. Cuanto más preciso sea un elogio más fácil será para la niña o niño saber qué es lo que está haciendo correctamente y de este modo aumentará la probabilidad que en el futuro vuelva a repetir ese comportamiento.

En un inicio estos elogios pueden ir seguidos de un reforzador, cómo puede ser un alimento que le guste mucho al niño o niña o alguna actividad o juguete que le guste, algunos ejemplos pueden ser: cantarle una canción que le guste, hacerle cosquillas, permitirle ver algún vídeo, darle un juguete para que pueda jugar, o similares.

Siguiendo el ejemplo comentado anteriormente, si a nuestro niño después de comer una hoja de espinacas le elogiamos diciéndole: ”¡qué bien que has probado las espinacas!” Al mismo tiempo que dejamos que coma un trocito de patata (que sabemos que es un alimento que le gusta), lograremos aumentar las probabilidades de que al siguiente día, cuando lo expongamos a la misma situación, le sea mucho más fácil acceder a comer una hoja de espinacas. De este modo, poco a poco, lograremos conseguir que la experiencia de comer un alimento nuevo sea una experiencia mucho más positiva para el niño o niña.

Tener expectativas razonables

No esperes que un niño permanezca sentado 20 minutos si por lo general no puede estar tranquilo en la mesa ni 5 minutos. Debes dejar que permanezca el tiempo que quiera y poco a poco puedes ir intentando incrementar la duración.

También recuerda que, si has establecido como meta que permanezca 10 minutos sentado, y lo has logrado déjalo que se levante. No pretendas dejarlo por más tiempo sentado porque puede alterarse y esto podría dañar todo el progreso que has hecho. Los cambios se deben de ir haciendo de forma gradual.

Del mismo modo no podemos esperar que una niña que no tolera un alimento en concreto, como puede ser por ejemplo, la zanahoria que en un inicio coma una zanahoria entera, tendremos que empezar con trocitos muy pequeños para ir incrementando poco a poco.

También, en esta situación debemos recordar que si tenemos como meta que coma dos trocitos de zanahoria, y llega el día que logra comer los dos trozos sin problemas, no pretendas que coma un tercer trozo ese mismo día, debemos asegurar que accede dos o tres días más a comer dos trozos de zanahoria sin problemas para incrementar a tres el número de trozos.

Es importante evaluar el punto en el que está tu hijo o hija actualmente, y trazar expectativas razonables con relación a lo que puede hacer y lo que no. Esto permitirá que ambos avancéis en equilibrio y sin frustraciones.

Persistencia y paciencia

Es de esperar que tu hija o hijo a medida que vaya logrando avances, pueda seguir presentando ciertos comportamientos que ha tenido durante un largo tiempo. Solo necesitas ser constante y aplicar la técnica de extinción que consiste en no prestar atención intencionalmente el comportamiento del peque siempre y cuando no esté haciendo algo que pueda resultar inseguro para él, ella o los demás.

La clave del éxito en la alimentación de un niño o niña con TEA está en tener mucha paciencia y continuar esforzándote día a día.

Y recuerda, si tienes alguna duda o consulta, no dudes en ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de ayudarte.