Qué significa Autismo
El concepto de autismo ha sufrido diferentes reformulaciones en el transcurso de los años. La palabra “autismo” proviene del griego “autos” que significa” sí mismo” e “ismos” que hace referencia al modo de estar. El término autismo, lo utilizó por primera vez el autor Eugen Bleuler (1911) para referirse a un trastorno del pensamiento que aparece en algunos pacientes esquizofrénicos y que consistía en la continua autoreferencia que hacían estas personas de cualquier suceso que les ocurría. Sin embargo este síntoma del que Bleuler hablaba, hoy en día no lo podemos aplicar al autismo infantil.
Como comentábamos, Leo Kanner (1943) fue el pionero en describir el término de autismo. Kanner define el autismo como un síndrome comportamental que se manifiesta por una alteración del lenguaje, de las relaciones sociales y los procesos cognitivos en las primeras etapas de la vida. Este autor también es el primero en realizar las primeras investigaciones sobre ello, publicó un artículo donde describe a 11 niños que eran muy inteligentes pero que mostraban “un poderoso deseo de soledad”, “una insistencia obsesiva a la igualdad persistente” y un retraso importante o ausencia de la adquisición del lenguaje verbal. Para Kanner, el rasgo principal que definía el autismo era la incapacidad de la persona para poder relacionarse, es decir, una afectación en el área socioafectiva. Por ello, este autor explicaba que el autismo se representaba como una perturbación innata del contacto afectivo y que conducía a los niños a buscar la seguridad a través de comportamientos repetitivos.
Las Madres nevera
Bruno Bettelheim fue un psicoanalista y psicoterapeuta infantil que publicó extensamente sobre el autismo en las décadas de 1950 y 1960. La conclusión de Bettelheim fue, basada en su trabajo con niños autistas, que el autismo podría ser causado por una paternidad emocionalmente fría.
Bettelheim creía que sus observaciones de los niños autistas, junto con los informes anecdóticos de los padres sobre sus propios hijos, indicaban que las madres de los niños autistas solían ser “frías” con sus hijos y emocionalmente distantes. También observó que los padres de niños autistas a menudo eran emocionalmente distantes o autoritarios en sus estilos de crianza. Bettelheim etiquetó a estos padres como “madres nevera”.
El trabajo de Asperger
En paralelo, Hans Asperger, en 1944 publicó un estudio en el que participaron 4 jóvenes que compartían una serie de características comunes entre ellos que eran: ausencia de empatía, desarrollo precoz del vocabulario, anomalías en el comportamiento social que pueden ir desde el aislamiento social hasta una forma invasiva de relacionarse con los demás, intereses obsesivos, deseo de hacer las mismas cosas de forma idéntica una y otra vez, conversaciones solitarias, coeficiente intelectual en la media o por encima. Asperger utilizaba el término autismo de un modo similar al que utilizaba Kanner, pero algo curioso era que ninguno de los dos autores conocía el trabajo del otro.
Síndrome conductual
En 1968, Michael Rutter redefine nuevamente el término autismo, planteando un origen orgánico cerebral y concibe el autismo como un “síndrome conductual” que se caracterizaba por diversos síntomas que son comunes en todos los niños autistas y específicos de este trastorno. Este autor concibe que el rasgo principal del autismo son las alteraciones lingüísticas, además Rutter fue fundamental para aclarar los criterios de diagnóstico. Gracias a los estudios que realizó Rutter sobre las familias, se demostró que el autismo no se debía a la frialdad por parte de la madre, como algunos autores comentaban. Este autor demostró que los padres de los niños con autismo no eran menos afectuosos que otros padres, lográndose de este modo que los padres con niños con autismo se dejarán de culpar por las conductas de sus hijos.
La tríada de Wing
La psiquiatra Lorna Wing opinaba que el autismo generaba un espectro, es decir, que no era categórico, sugiriendo de este modo que este trastorno era mucho más corriente de lo que se creía. Además, Wing también desarrolló la “triada de Wing” que hace referencia a las dimensiones alteradas dentro del continuo del autismo y son las siguientes: trastorno de la reciprocidad social, trastorno de la comunicación verbal y no verbal y ausencia de capacidad simbólica y conducta imaginativa.
En la actualidad
Las contribuciones de estos autores, han favorecido una mayor comprensión del trastorno del espectro del autismo, tanto al considerar los síntomas, desde una perspectiva neurobiológica y cognitiva, como sus principales dimensiones asociadas, pero debemos destacar, que, a día de hoy, todavía no existe un consenso a la hora de establecer un concepto claro y unívoco del autismo. Hoy en día, el TEA, se recoge dentro de los trastornos del neurodesarrollo en el DSM-V, pero todavía queda mucho por investigar.